Crónica de un deceso no consumado

Hace mucho tiempo que no escribía en este blog, así como también ya bastantes días que no iba a correr por la mañana. Ya hasta perdí la cuenta de los kilómetros que llevaba en este 2011…

Pues bien, hoy que desperté, me dije: “¿hey, por qué no vas a correr? Es buena hora. Sí, sí, hace un mendigo frío, pero una vez entrando en calor, ya no hay tos…”. Y dije: “¡Va me agrada la idea!”. Así que salí de la cama, me puse los tennis y salí al lago a correr…(para el lector cuidadoso que se pregunta: ¿no ma y te fuiste en ropa interior? No, no, jajajajaja. Me dormí con pants…

Bueno, ya con el pasamontañas listo y unos lentes, salgo, me estiro, veo pasar a la gente que se ejercita, la mayoría ya personas adultas…algunas que incluso no tienen nada qué envidiar a los más jóvenes…

Y en mi mente pienso: “¿cuántas vuetas le daré?” Hace unos meses, mi meta diaria solían ser 10Km, así que dudé un poco respecto a la cifra. “En fin ya ponte a correr…total…ya estás aquí y eso es ganancia”, pensé.

Ya voy corriendo la primera vuelta –2Km– y todo de lujo…y dije: “¿por qué no hacer una más?”. “Ah pues va…una no es ninguna”, me respondí. (jajajaja, yo y mis soliloquios).

Empezando la segunda, ufff…me siento culpable por todos esos días que dejé de ir…el pecho te duele, te agitas, la respiración se vuelve cada vez más precoz, cuesta trabajo jalar aire, pero ahí vas, con la firme convicción de que vas a terminar esa segunda vuelta…

De pronto, como a los 3.5 Km un señor que corre en dirección contraria a la mía sonríe, me saluda, lo saludo y me levanta el dedo pulgar así como de: “Hey, vas bien; continúa”. ¡Eso fue como una inyección de buena vibra y me incitó a seguir echándole ganas pese al suplicio!

Bien, va la tercera vuelta y ahora sí estoy que me quiebro, mis patitas ya no pueden más, los puños los aprieto duro para desviar de mi mente la atención al dolor que siento en el pecho, empiezo a jadear, ya lo único que deseo es llegar a la meta, pero aún faltan 2Km…¡rayos! Sin embargo: “Forest sigue corriendo”, jajajaja. Bueno, ese jajajajaja, es de ahorita que escribo…pero en realidad, era todo lo contrario.

Cuando menos espero, escucho los pasos de un señor de chamarra amarilla y un pants color negro, igual con una franja vertical del mismo color y me rebasa como al Km. #5 y de pronto ese ser competitivo que todo mundo lleva dentro dice: “¿hey, lo dejarás ir así sin dar batalla? ¡Vamos, rífese!”. Pero la contraparte –la cansada y pesimista mía- también me dice: “ah ya, déjalo, cada quien lo suyo…”. Jajajaja, eso me recuerda a las caricaturas donde de pronto se aparece a cada costado de uno, sobre los hombros, una angelito y un diablillo dando “consejos”, jejejeje.

Bueno, el chiste es que mientras son peras o son manzanas…ahí voy detrás de él. Sólo que estaba vez, ya venía con dolor de caballo para mi muy buena fortuna…y en automático, comienzan a pasar pensamientos fugaces por tu mente: lo que hice ayer en la noche (que por cierto, conocí y estuve chateando con 2 personas buena onda en una red social en la que llevo poco tiempo registrado y todo por un anuncio en el Facebook), lo que tengo que terminar el día de hoy, el proyecto de IT en la casa embrujada (¡en serio!), en el destino…bueno, hasta pensé en el FUUUAAA, jajajajajaja…”el fua es dar el máximo” y así hasta disvariar…Y es que la verdad sí “stak-brown”…¡ya desfalllecía!

Finalmente, en los últimos metros me vuelvo a topar de frente con el señor del pulgar y esta vez me dice: “ánimo, ánimo”. Y esa fue otra dosis de motivación para que en la recta final diera lo mejor de mí y así pudiera alcanzar y rebasar al señor de amarillo…claro, en ese instante, me detuve –ya no podía más y 6Km no estaban mal para volver a empezar– y unos 5 segundos después, me vuelve a rebasar…jajajaja

Termino, me estiro, me enfrío, me voy para la casa, me hago un licuado de a litro de manzana, plátano, 2 guayabas y avena y mientras ya me lo termino, este post está por concluir y he aquí que sigo vivo. =)

Moraleja:
No debo olvidar mi “emo-P3” cada vez que vaya a correr.
No debo olvidar mi “emo-P3” cada vez que vaya a correr.
No debo olvidar mi “emo-P3” cada vez que vaya a correr.

De otra manera, empiezo a disvariar…jajajajaja y pierdo la “concentrancia”.

¡Saludos!

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